A la hora de cambiar de vivienda, muchas
personas se preguntan si conviene construir su propia casa o comprarla
ya edificada. Existen dos tipos de posibilidades de encontrar
una respuesta: la subjetiva, en la que se valorarán los
pros y contras en forma absolutamente personal, y la económica,
que es la que da el mercado.
En la primera opción hay que evaluar que comprar una propiedad
nueva o usada tiene como ventajas la posibilidad de acceder en
el acto a la vivienda, sin tener que esperar los meses que demanda
la construcción. También juega a favor que se ve
en forma directa la casa y no hay que imaginársela. Las
desventajas son que pueden existir deficiencias en la edificación
que no se perciben a simple vista, desventajas, se puede mencionar
que pueden existir deficiencias ocultas y que, en la mayoría
de los casos, la vivienda no se adapta en todos los sentidos a
las necesidades del comprador.
Cuando se construye, en cambio, la casa se hace a gusto y medida
del dueño, teniendo en cuenta el dinero del que dispone,
las necesidades y el estilo de vida que lleva. Eso sí,
hay que hacer el proyecto y la obra con un arquitecto experimentado
–no hay que prescindir de este gasto- que capte hasta los
mínimos detalles de lo que el cliente desea, aunque en
muchos casos no hay una idea muy definida y es el profesional
quien logra diseñarle una vivienda que lo enamore. La casa
tendrá un sello personal.
Saber esperar
Por supuesto, la contra es que hasta el final de la obra no se
percibe en toda su dimensión cómo será la
casa y que hay que esperar entre tres y seis meses para acceder
a ella. Este último tema implicará más costos,
ya que habrá que disponer de otro lugar donde vivir mientras
se lleva a cabo la obra. De todos modos, es importante agregar
que muchos estudios de arquitectura poseen un sistema informático
que permite ver la casa diseñada en tres dimensiones, con
colores, texturas y materiales usados antes de que este construida.
El aspecto económico, en tanto, es más definitorio
para aquellas familias que no disponen de demasiado margen de
acción. En este sentido, hoy el mercado indica que la tendencia
a construir se está revirtiendo debido a que los precios
de las casas usadas bajó y se está estabilizando
y que los materiales y la mano de obra de la construcción
aumentan todos los meses desde finalizado el primer cuatrimestre
de este año.
Un informe del Ministerio de Economía advierte que hasta
el 2004 hubo un aumento de precios de las propiedades como consecuencia
de la necesidad de muchos ahorristas de invertir en ladrillos
el dinero proveniente de los corralitos bancarios que se fueron
liberando desde 2002. Por ello, la construcción era una
excelente alternativa frente a los valores dolarizados de departamentos
y casas ya edificados.
Entre julio y noviembre de 2004 los precios de los inmuebles cayeron
un 6% hasta alcanzar un nivel de estabilidad.
Costos en alza
Al mismo tiempo, el precio de los materiales y de la mano de obra
siguió una tendencia creciente que hoy alcanza el 11 por
ciento de aumento con relación al 2004. Por todo ello,
y si no se modifica esta relación entre precios de inmuebles
estables y costos crecientes, la propensión a construir
será marginalmente decreciente en los próximos tiempos.
De hecho, en el último año, los pedidos de permiso
de construcción en la Capital Federal cayeron en un 15
por ciento. Hoy, la alternativa más rentable en cuanto
a edificaciones son los pozos de inversión de propiedades
destinadas a personas con un alto poder adquisitivo.
Con todos estos datos, y haciendo un examen de conciencia exhaustivo
entre los sueños y lo que marca la realidad, se puede tener
una respuesta definitoria a la conveniencia de comprar o de construir.