Estas son algunas creencias que
suelen conducir a una obra prolongada, costosa y de malos resultados.
La gente usualmente se expresa con frases como estas:
· Aquí la cosa es meter mano, después vamos
viendo...
· El planito es lo de menos. Yo ya se lo que quiero
· Apenas nos alcanza para los materiales y los obreros
¿y todavía le vamos a pagar a un arquitecto? ¿para
que? Con un buen albañil nos alcanza.
· Los arquitectos estas para cosas grandes.
En realidad esta ultima opinión
–muy difundida por otra parte- contiene una buena parte
de verdad, porque en las facultades de arquitectura de todo el
mundo se prepara a los alumnos para encarar trabajos de gran envergadura
y muy poco o nada para encarar problemas de familias concretas
que habitan casas reales, por lo general reformadas por dueños
anteriores, que es el caso mas habitual. “Para menos de
tres pisos es suficiente con un constructor”, piensa la
gente y es efectivamente así, al menos desde el punto de
vista legal.
Algo importante para tener en cuenta: No construya en el jardín
en el patio. Aunque parezca imposible, en muchos casos una vivienda
puede crecer sin crecer ni achicar ambientes. Se puede redistribuir
lo que existe.
Esto es particularmente cierto cuando las casas están muy
equivocadas. No crea que correr el baño y la cocina es
caro (en realidad las paredes no se corren, por mas que las empujen)
Es necesario darle mucha importancia al pensamiento previo a la
obra. Pensar bien economiza tiempo, dinero y materiales.
Un buen arquitecto de familia (hay pocos en Buenos Aires y bastantes
en provincias como Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones) esta
capacitado para escuchar a cada uno de los miembros de la familia
(incluyendo a niños de mas de 8 años) y pasar respetuosamente
en limpio las ideas de cada uno.
Este nuevo modelo de profesional estará en condiciones
de presentar a la familia, en pocos días, un menú
de opciones con el mínimo costo y el máximo ingenio.
Luego la familia decidirá.
Para terminar y sintetizando:
“ES PREFERIBLE TENER IDEAS Y NO RECURSOS QUE TENER RECURSOS
Y NO IDEAS”
Autor: Arquitecto y Escritor Rodolfo
Livingston
(Escribió entre otros libros Cirugía de Casas y
Arquitectos de la comunidad)