Con el paso del tiempo el cemento
blanco utilizado para tapar las juntas entre los azulejos de una
pared de cocina o cuarto de baño va adquiriendo un color
amarillento.
Cuando la suciedad producida por
la grasa y los humos al cocinar se incrusta en profundidad resulta
más complicado eliminar estos restos, ya que una simple
limpieza de la superficie de los azulejos con agua jabonosa no
la elimina.
Para estas ocasiones se pueden
emplear productos de limpieza específicos o utilizar alguna
de estas combinaciones, teniendo cuidado al mezclar ya que la
reacción de algunas de estas mezclas puede ser peligrosa:
1.- lejía rebajada con agua
2.- agua con ácido clorhídrico
3.- una mezcla compuesta por tres
partes de agua y una de potasa
4.- agua mezclada con un fuerte
detergente en polvo.
Todas las mezclas citadas pueden
aplicarse con un cepillo fuerte, incluso con un cepillo de dientes,
y aclarar abundantemente conforme se va cepillando para evitar
que el líquido resbale y ensucie el suelo.
Un simple fregado no suele acabar
con toda la suciedad que se adhiere de forma acusada también
en las juntas de las baldosas, por lo que se puede aplicarse la
misma técnica para limpiar los suelos.