Los elementos más significativos de la
arquitectura romana son la construcción abovedada y el
empleo de un primitivo hormigón.
Los romanos emplearon a lnkl profundamente el
arco y la bóveda. Ésta no se forma con dovelas de
piedra aparejada (salvo en algunas construcciones asiáticas),
como se disponía en la bóveda etrusca, sino de una
masa confeccionada con puzolana y cascajo. Las bóvedas
solían tener gruesos arcos de ladrillo, paralelos, y diagonales
pero embebidos en la bóveda misma, que servían como
sujeción provisional y como refuerzo interior de la bóveda.
Un ejemplo soberbio es la cúpula del Panteón de
Agripa en Roma.
Los romanos, no sólo construyeron bóvedas
de cañón y cúpulas, sino rudimentarias bóvedas
de arista y de crucería. Pero estas últimas debieron
usarse con poca frecuencia fuera del Imperio de Oriente pues sólo
se conocen las de las Termas de Caracalla y las de la Basílica
de Majencio en la cual se advierte un sistema de contrarrestos
interiores aplicados a la bóveda. También empezaron
a aparecer en la arquitectura romana los capiteles historiados
que tanto se hicieron en la Edad Media, pues de ellos se han descubierto
algunos ejemplares en Pompeya y otros sitios.
Los edificios romanos, según su uso, podían
ser muy sobrios o muy suntuosos. Puentes y acueductos son austeros
y funcionales, mientras que templos y palacios son lujosos y monumentales,
con un claro fin representativo. Las edificaciones más
nobles se revestían de piedra formando órdenes,
que no reflejaban la estructura interior real. Se decoraban los
muros de los edificios suntuosos con pinturas y los pavimentos
con mosaicos.
Fuente Wikipedia.com