Arquitectura del Renacimiento o renacentista
es aquella producida durante el período artístico
del Renacimiento europeo, que abarcó los siglos XV y XVI.
Se caracteriza por ser un momento de ruptura en la Historia de
la Arquitectura, en especial con respecto al estilo arquitectónico
previo: el Gótico; mientras que, por el contrario, busca
su inspiración en una interpretación propia del
Arte clásico, en particular en su vertiente arquitectónica,
que se consideraba modelo perfecto de las Bellas Artes.
Produjo innovaciones en diferentes esferas:
tanto en los medios de producción (técnicas y materiales
constructivos) como en el lenguaje arquitectónico, que
se plasmaron en una adecuada y completa teorización.
Otra de las notas que caracteriza este movimiento
es la nueva actitud de los arquitectos, que pasaron del anonimato
del artesano a una nueva concepción de la profesionalidad,
marcando en cada obra su estilo personal: se consideraban a sí
mismos, y acabaron por conseguir esa consideración social,
como artistas interdisciplinares y humanistas, como correspondía
a la concepción integral del humanismo renacentista. Conocemos
poco de los maestros de obras románicos y de los atrevidos
arquitectos de las grandes catedrales góticas; mientras
que no sólo las grandes obras renacentistas, sino muchos
pequeños edificios o incluso meros proyectos, fueron cuidadosamente
documentados desde sus orígenes, y objeto del estudio de
tratadistas contemporáneos.
Fuente Wikipedia.