El arte de aquellos conquistadores
se caracterizó por suntuosidad, la gracia y la elegancia.
Inseguros de su joven cultura, los persas pidieron ejemplos a
las civilizaciones artísticamente más avanzadas
que habían subyugado. No vacilaron en hacer uso de toda
clase de formas tomadas a los egipcios, jonios, fenicios, babilonios
y asirios. Pero como estaban dotados de originalidad e iniciativa
no copiaron servilmente, sino que dieron una calidad propia de
ellos a sus realizaciones.
Palacio, templos y tumbas: Sus
más importantes monumentos son los palacios. La historia
de sus construcciones comienzan a principios del siglo VII, en
el momento en que las tribus persas pasan del estado nómada
al estado semi - sedentario. Como lo demuestran los importantes
vestigios de Masjid-i Solaimán, la terraza artificial adosada
a la montaña que soportaba la morada fortificada del príncipe,
es uno de los elementos característicos de la audiencia
con que los constructores han buscado el efecto de conjunto. Es
ascenso está asegurado por diez escalinatas de piedra,
teniendo la principal de todas cerca de 25 mts. de ancho. El conjunto
está rodeado de un muro, con salientes y entrantes, compuestos
de enorme sillares de piedra colocados en seco. Alrededor de la
terraza emergen las ruinas de un caserío, cimentadas sus
casas con piedras en seco. Este tipo de construcción resulta
nuevo en la meseta. Si bien el Irán protohistórico
han conocido la vivienda y un jefe dirigida sobre una terraza,
han ignorado, en cambio, el aparejo ciclópeo. A 25 km.
al nordeste, en Bard - I Nishandeh, se ve otra terraza semejante.
Pero el conjunto es aquí más extenso y al lado de
una cisterna se encuentran las ruinas de una antigua población.
Es posible que en estos dos lugares se elevasen los primeros Burgos
reales de los persas ya edificados, quizás, por Aquemenes
o Teispes. La unificación del reino ha podido sugerir a
su realizador, transferir su capital de Masjid - I Solaimán
a Pasargadas, en región más rica y mejor situada
en relación a las tribus persas, las cuales pasaron al
Irán del sudoeste y al sur del gran desierto central.
Aunque el arte de Pasargadas continúa
al de Masjid - I Solaimán, existe tal diferencia en el
programa arquitectónico de las dos residencias reales que
únicamente el prestigio creciente de Ciro el grande puede
explicar el paso de una a la otra. De la obra atribuida a Candices
I no existe más que la terraza, con su parte artificial
más ancha que la superficie de roca natural que sobresale
de la montaña. Esta terraza recuerda a aquella de Masjid
- I Solaimán. Lo que resulta nuevo en ella es la labra
de las piedras del encofrado: la parte masiva de la mampostería
está mantenida por bloque, simplemente desbastados, trabajados
como aparejos a soga almohadillada. Esta técnica es de
origen Hitita, adoptada por los frigios irradios a Urartu, donde
los persas la conocieron. La superficie de esta terraza no ha
sido explorada todavía. Soportaría conforme a la
tradición, los edificios del rey construidos verosilmente
con ladrillos secados al sol y con madera, en tanto que el Burgo
se desarrollaba bajo la protección del recinto al oeste
de la montaña. El área de este conjunto se extendía
casi 2.5 km de longitud. Los verdaderos palacios de piedra, ornados
con esculturas decorativas, se alcanzaron cuando Ciro el Grande
se convirtió en el señor del reino Medio - Persa
(550 a.C). En la entrada monumental de los palacios de Ciro se
abre en el ángulo sudeste del recinto. Formaba una sala
cuyo techo estaba sostenido por dos filas de cuatro columnas.
Las puertas principales, hechas en los lados estrechos, estaban
flanqueadas por enormes toros alados; y de las puertas, menos
anchas, de los lados largos, no se ha conservado más que
un solo pilar, dotado de un bajorrelieve que representaba a un
genio de cuatro alas, con atavío de tipo elamita, tocado
con una corona complicada que recuerda las tiaras de los Horus
egipcios.
Fuente /www.arqhys.com.