La cultura que hoy conocemos como
occidental tuvo su origen en una serie de pueblos de la zona oriental
del mar Mediterráneo, que, con el devenir de la historia,
fueron ampliando su influencia hasta abarcar toda la costa de
este mar. Más tarde fueron los grandes imperios, como el
romano o el macedónico, los encargados de extender su dominio
por el mundo conocido.
La invasión de los pueblos bárbaros no hizo sino
afianzar la cultura heredada, que a partir de entonces se conoce
como clásica, y se convierte en un canon o modelo a seguir.
Los imperios coloniales han ido imponiendo sus criterios al resto
de los pueblos hasta nuestros días; en la actualidad, la
cultura occidental se extiende por todo el planeta, aunque en
cada zona haya un cierto grado de mestizaje con las culturas autóctonas.
En la evolución del mundo occidental hay una gran cantidad
de caminos paralelos en distintas zonas geográficas. Durante
la edad media, tres imperios desarrollan simultáneamente
lo que podríamos conocer como cultura clásica: el
bizantino en el Mediterráneo oriental, el islámico
(con diferentes centros de poder en Asia, África y el sur
de Europa) y el carolingio en el centro de Europa. Por otra parte,
dos de las religiones más extendidas del mundo comparten
su pertenencia a esta cultura genérica: el cristianismo
y el islam. Ambas tienen un origen común en la religión
judía y comparten la necesidad de apostolado, lo cual ha
favorecido su expansión colonial.
Fuente /www.arqhys.com.