A finales del Neolítico,
se inicia la arquitectura llamada dolménica o megalítica,
por estar constituida por grandes piedras y por ser el dolmen
el monumento más característico, consistente en
una tumba formada por grandes bloques que forman la cámara
funeraria, que se recubren con tierra, formando un túmulo.
El dolmen evoluciona dando lugar a la tumba
de corredor, en la que la cámara funeraria está
precedida de un pasillo formado también pro grandes piedras,
como en los ejemplos de Antequera (Málaga); las cuevas
de Menga y del Romeral. Otros tipos de esta arquitectura megalítica,
en relación con la observación de los astros, son
el menhir, piedra aislada que sirve de punto de referencia para
la observación y el cromlech, como el escocés de
Stonehenge, que es un verdadero templo, en relación con
el firmamento, formado por grandes piedras dispuestas en círculo.
Fuente: www.arqhys.com