Arquitectura islámica oriental.
Hacia la mitad del siglo VIII se funda el califato de Bagdad,
en el actual Irak. La mezquita más antigua de esta época
es la de Samarra, construida en ladrillo, de la que se conserva
el minarete cónico con una rampa en caracol exterior, que
recuerda los zigurats de la antigua Mesopotamia.
Siglos más tarde, en 1453, el Imperio de los turcos otomanos
toma Constantinopla, convertida a partir de entonces en la ciudad
de Estambul. El sultán Solimán el Magnífico,
mecenas de las artes, toma para su arquitectura el modelo bizantino
de Santa Sofía y encarga a su arquitecto Sinan la construcción
de la mezquita de Solimán (comenzada en 1550) en Estambul
y la de Selimiya (comenzada en 1569) en Edirne. El actual Irán
fue centro de otro Imperio musulmán, el de Persia. La capital
se sitúa en Ispahan; su arquitectura se caracteriza por
las grandes mezquitas de iwanes, como la gran mezquita de Saba
(siglo XVI) o la de Masjid-i-Shah (comenzada en 1612), construida
por el sha Abbas I el Grande. Otra de las zonas que quedó
bajo el dominio islámico es el subcontinente indio, bajo
la influencia persa de las dinastías mogoles. El monumento
más característico de esta tradición es el
Taj Mahal (1632-1648) en Âgra, un mausoleo de mármol
blanco cubierto por una cúpula bulbiforme de origen bizantino.
Este periodo también nos ha legado un impresionante catálogo
de fortalezas, entre las que destacan el Fuerte Rojo en Delhi
y Fatehpur Sikri en Âgra. Véase Arte y arquitectura
de la India.
Fuente /www.arqhys.com.