Además de varias construcciones
ciclópeas a ellos atribuidas, se sabe que importaron de
Oriente y usaron en los edificios el arco de medio punto, la bóveda
perfecta. Estos elementos arquitectónicos llegaron a los
romanos precisamente a través de los etruscos.
Los etruscos que bien pudieron establecerse,
inicialmente, en el norte de Grecia para, más tarde, huir
a Italia con motivo de la invasión de los Dorios, o que
procediendo de donde procediesen, se establecen en Etruria, aprendieron
de los griegos las técnicas y formas básicas de
la construcción micénica e imitaron en sus construcciones
los tres órdenes.
La arquitectura etrusca, siempre menos elegante
y menos genial que la griega, tiene una gran influencia en el
mundo romano, especialmente en lo que se refiere a la forma de
concebir las ciudades, la disposición y forma de los templos,
el uso del arco y la bóveda y la construcción de
mausoleos. No utilizan materiales nobles como el mármol,
sino piedras de baja calidad en refuerzos, madera, ladrillo y
tapial. Sus construcciones emplean el arco y la bóveda
con la columna sobre soporte, formando el orden toscano, orden
que tiene relación con el dórico.
Esquema del orden toscano, según Vignola.
Los componentes de dicho orden toscano son:
* Columna lisa y disminuida de
catorce módulos, con su basa y capitel.
* Capiteles más sencillos que los dóricos.
* Carece de triglifos, mútulos y dentículos y de
todo adorno que fuera moldura lisa.
* La columna descansa sobre un pedestal que tienen de elevación
una tercera parte que aquélla.
Fuente Wikypedia.