La arquitectura contemporánea en
México. El estallamiento de la justa revolucionaria, dos
meses después de las fiestas de celebración del
Centenario de la Independencia, no solamente dio término
al período porfirista de gobierno, sino que obligó
a abrir un paréntesis en la actividad arquitectónica
del país. El Teatro Nacional y el Palacio del Congreso
- impugnado este último por el Arq. Antonio Rivas Mercado
-, últimas muestras del eclecticismo historicista del período,
quedaron inconclusos.
No es sino hasta quince años después,
al iniciarse el proceso de recuperación del país,
cuando las manifestaciones correspondientes al período
de transición se reflejan en la obra de Obregón
Santacilia y Francisco Serrano, entre otros, para evolucionar
después, a través del nacionalismo y el geometricismo
deco, hacia el modernismo racionalista impulsado por José
Villagrán García y sus alumnos Enrique del Moral,
Juan Legarreta, Juan O´Gorman, Augusto Pérez Palacios,
Enrique Yáñez y Antonio Muñoz. Villagrán
sobresale por la influencia, no solamente de su obra, sino de
su ideología, sobre muchas generaciones de arquitectos
posteriores a los ya mencionados. Desde joven y recién
egresado de la escuela de arquitectura compartió su ejercicio
profesional con la docencia, lo que le mantuvo cerca de la información
y actualizado.
Fue de los primeros en enterase de los cambios
que comenzaron a producirse y las ideas que los animaban en la
arquitectura europea al término de la Primera Guerra Mundial.
En sus primeras obras racionalistas se perciben influencias de
Le Corbusier, Gropius y otros; reinterpretándolas con acentos
propios. Después de un breve periodo de asociación
con el Arq. Carlos Obregón Santacilia, Villagrán
proyectó varios edificios para la salud como el Instituto
de Higiene y Granja Sanitaria, en Popotla (1925) y el Hospital
para Tuberculosos en Huipulco (1929). La propuesta de una Revolución
Mexicana institucionalizada como un elemento de promoción
cultural, política y social, tanto al interior como al
exterior del país, manifestada en el movimiento del muralismo
y en la pintura y escultura nacionalistas; e integrada desde el
principio al nuevo quehacer arquitectónico por Obregón
Santacilia y Villagrán García, desembocó
en un movimiento de integración plástica que dotó
al racionalismo nacional de una fuerte influencia que pervivió
aún al surgimiento del funcionalismo, cuya "inauguración"
a nivel nacional se señala por el proyecto y construcción
de la Ciudad Universitaria, amplio proyecto coordinado por Mario
Pani y Enrique del Moral, y en el cual intervienen mas de un centenar
de arquitectos.
Fuente arqhys.com