Los dos grandes imperios, el caldeo y el
asirio, que fueron sucediéndose en la antigua región
del Tigris y el Éufrates, dieron a origen a dos civilizaciones
también diferentes y sucesivas aunque en el arte estuvieron
muy hermanadas por copiarse mutuamente las formas. El primer imperio
tuvo al principio su asiento en diferentes ciudades de Caldea
que si no guardaban unidad política, respetaron al fin
la hegemonía de la célebre Babilonia y el segundo,
en Asiria, siendo por último su capital la famosa Nínive.
Destruida esta ciudad por el medo Ciájares, renació
el Imperio caldeo con Nabopolasar y tuvo su período más
brillante con Nabucodonosor II, hijo de éste para terminar
con la toma de Babilonia por los persas. La arquitectura asirio-caldea
estuvo muy lejos de alcanzar la perfección que tuvo la
egipcia y a pesar de las repetidas excavaciones que se han sucedido,
no se ha llegado a tener un conocimiento perfecto de ella debido
a la debilidad de su material constructivo y en vista del estado
lamentable de las ruinas. La época mejor conocida en el
terreno arquitectónico es la del Imperio asirio, sobre
todo, con la exploración de los palacios de Nimrud y Nínive.
Fuente Wikipedia.com