La arquitectura griega clásica está
representada, fundamentalmente, por templos, pues se desarrolló
en torno a los santuarios, siendo los principales los de Olimpia,
Delfos, Atenas, Eleusis, Delos, Epidauro, Mileto, Éfeso
y Selinonte. El formato estándar de los edificios públicos
griegos se conoce a través de los ejemplos supervivientes
tales como el Partenón y el Hefestión de Atenas,
el grupo de Paestum, el complejo de templos de Selinunte (Selinus)
y los santuarios de Agrigento.
El templo era la forma más conocida y frecuente
de arquitectura pública griega, pero no cumplía
las mismas funciones que una Iglesia moderna. El altar estaba
al aire libre en el témenos, a menudo directamente delante
del templo. Los templos servían como depósitos de
tesoros asociados al culto del dios al que se dedicaban, como
lugar donde permanecía una imagen de culto a veces de gran
antigüedad, pero a menudo desde los tiempos de Fidias era
asimismo una gran obra de arte. El templo era un sitio para que
los devotos depositaran sus ofrendas votivas, tales como estatuas,
yelmos y armas. La habitación interior del templo, la cella,
servía así principalmente como una cámara
acorazada y una despensa. Puesto que no estaba pensado para alojar
a los fieles, no precisaba que fueran de grandes dimensiones,
ni tampoco elevarlos. Se concebían para ser vistos desde
fuera.
Fuente Wikipedia.com